28 agosto 2014

FRACTURAS DE FATIGA O ESTRÉS

Siguiendo con nuestros amigos estructurales, los huesos, propongo ahora una reseña sobre las fracturas de estrés, que casi todos hemos visto en alguna ocasión, sea por tv o con compañeros deportistas. Son quizá una de las fracturas más raras que se pueden observar, pero no por ello menos preocupantes. ¡Vamos al grano!
            “Los héroes olímpicos son aquellos que no malgastan sus fuerzas en un entrenamiento precoz y excesivo”.         (Aristóteles, 384-322 a.C.)

            “Una fractura de fatiga es la que aparece cuando se aplican esfuerzos excesivos a un hueso que posee una resistencia elástica normal”. (Pentecost, Jama, 1964).

            “Son fracturas que aparecen sobre un hueso normal, por el efecto de la suma de esfuerzos, que aisladamente no producirían daño alguno”.  (Delee, 1983).


Se trata de un problema que se extiende cada vez más entre los deportistas: 9 de los 24 componentes de la selección USA de fútbol del Mundial de 1994 habían tenido una fractura de estrés.

Se describieron inicialmente por Briethaup, un médico militar prusiano, en reclutas en 1855, afectando a los metatarsianos. Las llamó fracturas de marcha o fracturas de Deutschlander. Hasta 1958 no se describieron por primera vez en deportistas.

Parecen ser menos frecuentes entre la raza negra. Son más frecuentes en mujeres que en hombres sometidos a un programa de entrenamiento similar. Sin embargo en deportistas de menos de 16 años la proporción es similar en chicos que en chicas.

El hueso que se afecta con más frecuencia es la tibia, donde pueden recibir diferentes nombres por confusión con otras patologías: “shin splint”, periostitis (o fascitis de inserción del soleo en la cara posterimedial de la tibia), síndromes compartimentales crónicos... Parece que las fracturas de fémur y tarso son más frecuentes en deportistas más mayores y las de tibia y peroné en deportistas más jóvenes. Los deportes en los que se pueden dar fracturas de estrés son todos.

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DEPORTES Y ACTIVIDADES ASOCIADOS CON DIFERENTES SITUACIONES DE FRACTURA DE STRESS

l  Apófisis coracoides: Tiro.
l  Escápula: Carrera con pesos en la manos.
l  Húmero: Deportes de raqueta y lanzamiento en los que hay una torsión.
l  Olécranon: Lanzamientos.
l  Cúbito: Tenis (especialmente), gimnasia, voley, natación, deportes de minusválidos.
l  Primera costilla: Lanzamientos, culturismo.
l  Resto de costillas: Remo (movimientos de patada: contracción muscular).
l  Pars interarticulares: Gimnasia, ballet, voley (deportes con hiperextensión de columna, con rotación y cargas), lanzadores de criquet, saltos de trampolín.
l  Ramas pubianas: Rodadores, ballet, mujeres soldado en la antigüedad.
l  Fémur (cuello): Fondistas, saltos, ballet.
l  Fémur (diáfisis): Fondistas.
l  Tibia: Carrera, ballet.
l  Maleolo medial: Baloncesto, corredores.
l  Peroné: Corredores, aeróbic, ballet.
l  Calcáneo: Marchadores (con apoyo sobre talón).
l  Astrágalo: Saltadores de pértiga.
l  Escafoides: Velocistas, medio fondistas, vallistas, saltadores, fútbol...
l  Metatarsiano en general: Carrera, ballet, marcha.
l  Metatarsiano (base del 2º): Ballet.
l  Metatarsiano (5º): Tenis, ballet, baloncesto.
l  Sesamoideos: Corredores, ballet, baloncesto.

¿PORQUÉ SE PRODUCEN?
La teoría más aceptada sugiere que un esfuerzo repetido provoca una reabsorción perióstica que supera el ritmo de remodelación ósea, debilitando la cortical hasta que se produce la macrofractura. El papel de la musculatura puede ser protector o provocador:
- Dentro de unos límites, protege al hueso al evitar que se transmitan al tejido óseo esfuerzos flexores excesivos.
- Por encima de esos límites, o con fuerzas musculares aplicadas de manera muy violenta y repetida, las fuerzas compresivas pueden superar el límite de carga del hueso, provocando una reabsorción perióstica más rápida que la aposición de nuevo hueso a lo largo de las líneas de fuerza. Esta modulación está influida por factores nutricionales y endocrinológicos (relacionados, entre otras cosas con el nivel de estrógenos). 

Una respuesta adaptativa correcta en el hueso exige que los esfuerzos se apliquen de manera cíclica, alternando con períodos de reposo, aunque el ritmo de esfuerzo y de reposo permisible dependerá de la situación biológica del deportista.

Se busca  que la dosis de carga genere una respuesta que esté siempre por debajo de la línea de lesión. Buscar una carga, acercarse a un nivel próximo de lesión, esperar a que se adapte y aplicar una nueva carga, volver a esperar a que se adapte y así repetidamente, para conseguir un rendimiento alto.

Los errores de entrenamiento son la causa más frecuente de las fracturas de estrés, la mayor parte de ellas aparecen durante un período de incremento secuencial, escalonado, de la carga de entrenamiento. Se ven favorecidos por factores anatómicos, como los pies cavos (en el caso de metatarsianos y fémur) o los retropies pronados (tibia y huesos del tarso). También son más frecuentes en mujeres amenorreicas ( Menos de un 15% de grasa), tal vez porque poseen un nivel de densidad ósea más bajo que los controles de edad y actividad física similar.

El realizar un diagnóstico precoz es vital: un estudio sobre 23 fracturas de cuello femoral demostró que en deportistas de elite habían representado la causa de abandono de la práctica deportiva. Sin embargo, la historia de estos pacientes es uniformemente parecida: el dolor aparece gradualmente durante un período de 2-3 semanas en el caso que afecten a hueso cortical, y más breve (incluso menos de 24 horas) en el caso de que se afecte hueso esponjoso; prácticamente siempre hay un antecedente de cambio en la carga de entrenamiento, bien durante un período de tiempo más o menos gradual, o bien en un único evento. “Los síntomas comienzan de manera insidiosa. Al principio el atleta nota un dolor sordo en una u otra espinilla que aparece al final del entrenamiento. La intensidad de dolor, al principio moderado, se incrementa progresivamente a lo largo de los días, hasta alcanzar un nivel en el que no se puede continuar corriendo. Al principio el dolor cede con reposo, pero reaparece con el entrenamiento. A medida que pasan los días, el dolor se reproduce a distancias cada vez más cortas y persiste durante algunas  horas después de que cede la actividad deportiva. Por último el dolor permanece incluso por la noche, aunque no impide conciliar el sueño, y cualquier intento de correr provoca un dolor severo inmediatamente y se tiene que interrumpir el entrenamiento. Después de unos cuantos días de reposo el atleta se siente mejor e intenta correr de nuevo, para descubrir que el dolor aparece. De esta manera se puede perder toda la temporada de competición” (DEVAS 1958).

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TRATAMIENTO

El primer punto a considerar será una correcta dieta, especialmente en chicas jóvenes y en deportistas que vivan alejados de la familia. Deberíamos tender a una dieta baja en grasa, rica en hidratos de carbono y evitando bebidas carbonatadas dulces, por su riqueza en fosfatos (cuyo exceso puede representar un factor importante en la mala adaptación del hueso al esfuerzo). Se deben emplear suplementos de calcio hasta los requerimientos dietéticos mínimos (en una mujer deportista hasta 1500 mg de calcio por día).

El segundo punto es recordar que el reposo es la manera de lograr que la tasa de reparación ósea supere a la de absorción. En general necesitaremos de 6 a 8 semanas de reposo para la mayor parte de las fracturas, aunque algunas (las de las ramas pubianas, por ejemplo) pueden requerir entre 2 y 5 meses para consolidar. Si es posible transferir las cargas a otras zonas, sería posible retomar parcialmente el entrenamiento sin dañar la zona de la fractura; para ello se pueden emplear férulas neumáticas, plantillas...; dependiendo de la localización de la lesión. Debemos intentar mantener el nivel de forma cardiovascular del deportista por medio de entrenamiento no agresivo para la zona lesionada: carrera en agua, bicicleta, etc.

En general tan sólo 1 de cada 5 fracturas de estrés consolidará si se intenta mantener la práctica deportiva; 1 de cada 3 se reduce la actividad física; 8 de cada 10 si se somete al deportista a descarga con muletas de la zona lesionada durante 6-8 semanas.

TIEMPO DE CONSOLIDACIÓN DE ALGUNOS HUESOS
HUESO
2-4 SEMANAS
1-2 MESES
>2 MESES
Tibia
0%
43%
57%
Peroné
7%
75%
18%
Metas
20%
57%
23%
Sesamoideos
0%
0%
100%
Pelvis
0%
29%
71%
Olécranon
0%
0%
100% (*)
Fémur
7%
7%
86%

(*) Debería de consolidar rápido porque es un hueso muy esponjoso, pero no es así. Es muy difícil de inmovilizar como tiene que ser: en extensión.

El video que hay a continuación puede herir sensibilidades, se puede observar una fractura de estrés durante una carrera de 100m. El objeto de este video es poder visualizar cómo se produce la fractura sin golpe alguno, "simplemente" por la sobrecarga en el hueso, en este caso tibia y peroné.



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